Blood Letters...

lunes, 15 de marzo de 2010

Diarios Necrosados. Cp. III

Marcas de un pecado.


Desperté confuso, con el cuerpo entumecido y un gran dolor de cabeza. Me percaté de que me encontraba en la que de ahora en adelante sería mi cama. Llevaba puesto el camisón de dormir, lo que significaba que alguien tuvo que desnudarme, sentí gran vergüenza.


Por la ventana parecía estar amaneciendo. Me sentía repuesto por las pocas horas que había dormido, pero decidí bajar al salón para ver si Daniel había llegado.


Mientras bajaba las escaleras principales que daban a la entrada me encontré a Matías hablando con una dama. Mi vestimenta no era nada apropiada para que se me viese en público pero la inseguridad me impidió reacción alguna a parte de sentarme en las escaleras escondiéndome mientras miraba y escuchaba.

martes, 9 de marzo de 2010

Diarios Necrosados. Cp. II

Camino a Londres.

Cuantas más dudas rondaban mi mente más información nublaba mi juicio posponiendo aquellas preguntas que nunca formulaba.

Mis sospechas se confirmaron, ahora mismo viajaba en barco hasta Londres junto a un vampiro y su sirviente. Matías, como me explicó Daniel, era un Ghoul, un siervo humano alimentado con vitae. Ah, sí, la vitae es el nombre que recibe la sangre de los vampiros.

Durante estos días Daniel me ha explicado todo cuanto debería conocer sobre su raza, la estirpe. Muchas cosas que leí en los libros de ocultismo de mi abuelo se aproximaban a la realidad, pero algunas cosas eran producto de la fantasía que nos caracteriza a los humanos.

Si algo no quiero olvidar es la expresión de Daniel. mientras hablaba parecía un ser de otra época, era como hablar con mi abuelo aunque esa visión se rompía con su sonrisa o gestos. Al ser convertido cuando aún era un niño le condenó a ser un niño eternamente, por ello siempre se autoanaliza para templar su comportamiento y vencer a lo que él llama "la bestia".

viernes, 5 de marzo de 2010

Diarios Necrosados

Encuentro.

Dicen que es muy complicado comenzar una historia, y la verdad es que entiendo esa dificultad. Supongo que, los grandes escritores en su momento tuvieron una brillante idea, un destello de inspiración con el que pudieron crear sus obras. Me imagino la sensación qu debieron sentir, de repente contemplando otros lugares y personajes desarrollando su vida, su historia a gran velocidad, seguramente, a mayor velocidad de la que los autores eran capaces de escribir; detallar cada momento, acción, escenario... todo.

Me gusta distraer mi mente con cuestiones como esta, así logro huir de la cruda realidad que me envuelve. Aun no comprendo cómo he vuelto a acabar "aquí", bueno, más bien así, ya que estas calles no son para nada conocidas... y hasta me parecen aún más frias que aquellas en las que estuve al principio de mi existencia...

La noche se apodera de las calles de... ni siquiera conozco el nombre de éste pueblo,  sólo sé que estoy en Francia y que si no encuentro alguien que entienda inglés o español no podré salir de aquí...

martes, 2 de marzo de 2010

Muriendo en vida, Lunes 1.

Mi vida se fragmenta entre mis dedos
y nadie puede darme solución o consuelo.

Barcos de papel en un gran mar de hielo,
angustias y penurias de un corazón descompuesto.


Sólo soy un charco de fuego, pues en mi naturaleza de agua ardo en pasiones y deseos.
Nadie tiene la culpa y todos la tienen a la vez, pero esto sólo es un trance alimentado con mi osadía y desdén.