Vuelven a mí amargas emociones, pues no se trata de sentimientos.
Recuerdo antiguas sensaciones en mi fuero interno.
Voy dando palos de ciego mientras procuro exprimir mi pobre ilusión,
intento no deshacerme ni perder de ninguna manera el control.
Pero ¿qué es el control?
Contenerme hasta que alcanzo mi límite y aún así no gritar basta.
Aguantar con una mueca en su versión de sonrisa mientras la vida azota.
Renunciar a sueños, objetivos y salidas por el sentimiento de responsabilidad.
El control es hacer creer al mundo que controlas algo cuando todo, incluso uno mismo, está fuera de control.